sábado, 26 de octubre de 2019



SITUACIONES DE ESCRITURA EN EL AULA DE CLASE, “BICENTE Y EL BICENTENARIO”

A partir de las actividades de producción  escrita en el aula de clase, los docentes nos percatamos de diferentes particularidades,  fenómenos y situaciones que transmiten nuestros estudiantes a través de sus letras; nos transmiten sus pensamientos, sentimientos y la cosmogonía de su entorno y universo. Es por esto, que  al revisar en sus escritos aunque sean de tipo académico, nos topemos con párrafos que nos cuentan un poco de sus vidas, o el léxico utilizado sea igual al que utilizan en sus hogares o en su cotidianidad.

Hace poco durante la celebración del Bicentenario de Boyacá, la gobernación invitó a los estudiantes de los colegios del departamento  a participar de esta celebración con la creación de diferentes cuentos alusivos al bicentenario y a la cultura Boyacense; fue entonces cuando al leer el cuento “Bicente y el Bicentenario” la historia de un niño del campo  creadas por mis estudiantes; me percaté con sorpresa de la cantidad de términos tradicionales que nuestros ancestros usaban y que con esta actividad se estaban transmitiendo de los mayores de cada hogar a los escritos de mis estudiantes y que me evocaban nuestra vida y tradición Boyacense donde ir a encontrar a alguien es “puentiarlo”. A un nacimiento de agua se le conoce como la “mana”. La abuela no nos dice que espere sino que “aguarde”. Y no se necesita algo sino que es “menester”.

Sin duda alguna, esta actividad  fue de gran provecho y reflexión para nosotros y nos motivó a continuar preservando nuestra cultura y raíces mediante la creación literaria y por supuesto a sentirnos orgullosos de pertenecer a esta tierra donde aún  sin conocer a alguien lo saludamos con un “Adiós sumercé lindo”.

martes, 1 de octubre de 2019



DE LA “LECTURA” A LA  EXPERIENCIA EN LECTURA EN EL AULA

La lectura crítica es uno de los múltiples elementos que se deben potenciar, no solo en el área de lengua castellana, sino en todas las áreas. Sin embargo, en los colegios, se reduce al estudiante a un repetidor y memorizador de la información, a pesar de que la enseñanza magistral y tradicional ha debido abandonarse hace mucho tiempo. El estudiante se sujeta, entonces, a un contenedor de información, un frasco vacío por llenar, como dice Freire: “un cliente de la educación bancaria”. Esa información, sin embargo, lleva a que el estudiante sea apenas capaz de saber la información y repetirla, sin necesidad de analizarla y criticar lo que repite. Esto provoca que el estudiante, quien  limita su mundo a repetir, no sea consciente de la realidad en la que vive, no sea capaz de analizarla y, por lo tanto, no pueda cambiarla. La ausencia de la lectura crítica en el aula influye en el pensamiento del estudiante puesto que, al no saber analizar y criticar su entorno, tampoco es capaz de dar un punto de vista. El estudiante al no verse como un ente crítico se convierte en un ser pasivo y conformista.
En los estándares propuestos por el ministerio de educación, la lectura crítica se debe implementar en las aulas, pero los estudiantes no pasan de una lectura literal, siendo poco competentes al momento de generar un punto de vista crítico frente a un texto. Es necesario, también, entender que el entorno de los estudiantes influye mucho en sus pensares y actitudes frente a dichos temas y que en muchos casos, el aula es un escape de los problemas cotidianos. Por esta razón, el docente debe ser un mediador de la información, aun así, es deber del estudiante procesar lo que aprende, creando así sus sentidos y saberes.

En el curso de lectura crítica (LEO) de la editorial Santillana, se nos han ofrecido diferentes artículos académicos de educadores comprometidos con este tema, y que nos invitan  replantear o realimentar el ejercicio de la lectura en el aula de clase, comenzando por comprender y hacerle comprender a nuestros estudiantes el poderío que existe en la lectura. Un lector es siempre un mejor estudiante, mejor profesional, mejor ciudadano e integrante de la familia; esto por el poder emancipador que posee la lectura. No obstante, es también necesario tener en cuenta y promover en las aulas de clase el arte, acción o buen ejercicio de la lectura. Comprender una lectura implica conocer su estructura sus partes, como se relaciona el titulo con el cuerpo de la lectura, comprender el mensaje implícito que nos brinda “leer entre líneas”, También distinguir cada uno de sus niveles: literal, inferencial y así poder acceder al nivel crítico de la lectura.

Entonces, una vez implementados los procesos para una buena lectura en nuestras aulas, nos queda ya la labor de focalizar a nuestros estudiantes en el hábito o gusto por la buena  lectura; pues aunque en la época actual estamos bombardeados por medios digitales que nos presentan todo tipo de información legible: (infografías, anuncios, emojis…), es primordial orientar a los estudiantes en el abordaje de lecturas interesantes que le inviten al trabajo intelectual y con las que puedan generar propuestas que aporten al buen desarrollo de su personalidad y a generar aportes significativos a su comunidad y a la sociedad.